Violaciones correctivas [1]  

 

                                                                                                                  Verónica Ferrari[2]. Perú

 

El Perú es el país con más denuncias de violaciones sexuales en Sudamérica, de acuerdo a un estudio hecho por el investigador Jaris Mujica denominado Violaciones sexuales en el Perú 2000-2009. Un informe sobre el estado de la situación editado el año 2011. De esa fecha y mucho antes, hasta la actualidad, las violaciones sexuales siguen manteniendo su trágico saldo de más de 5,000 denuncias anuales, esto quiere decir, de 7 a 10 violaciones diarias, ocupando nuestro país el puesto número 16 de este ominoso ranking mundial.

La directora de Demus, María Ysabel Cedano, en la entrevista “La cultura machista se mantiene en el sistema judicial” brindada a La República el 21 de noviembre de 2013, señaló que “se estima que solo el 5% de las víctimas de violencia sexual se atreve a denunciar el hecho”, añadiendo que “el propio expresidente de la Corte Suprema de Justicia, César San Martín, reveló que el 90% de los casos asignados al Poder Judicial se archivan”.

Esta triste realidad del Perú refleja una serie de situaciones: primero, que por lo menos existe una necesidad de denunciar estos hechos por parte de las mujeres, lo que manifiesta cierta agencia y posibilidad de justicia; segundo, que a pesar de las denuncias la mayoría de estas se archivan por el machismo imperante en el Poder Judicial; tercero, que en un contexto en donde pobreza, marginalidad, violencia de género y estereotipos de feminidad se entrecruzan casi insalvablemente, las denuncias son menores que las violaciones efectivas; tercero, la situación de las niñas y adolescentes es más compleja debido a que su vulnerabilidad es doble por la edad y las pocas posibilidades de defensa propia, escape o apoyo; cuarto, en esta realidad, ¿dónde están las lesbianas?

No existen estadísticas de cuántas lesbianas son violadas, y cómo estas violaciones constituyen mecanismos de poder y control sobre el cuerpo de mujeres que transgreden las normas de la heterosexualidad. Específicamente, estas violaciones son para seguir controlando el cuerpo de mujeres desobedientes y que no se subalternizan a los mandatos imperantes sobre el deseo y la sexualidad.

En un artículo sumamente explicativo publicado en Feministas.lamula.pe titulado “Una violación de la que nadie habla”, la socióloga Lucero Cuba señala cuáles son las razones de las violaciones correctivas, “Primero, el mensaje clarísimo que está de fondo es que el ser mujer está definido por el ser penetrada por un hombre, aun en contra de la voluntad de esta. Y no se trata de que esa mentalidad la tenga solo el sujeto violador por ser este un desviado o un enfermo, sino que, en un contexto donde las violaciones correctivas son sistemáticas, esta mentalidad está muy fuertemente instalada en la cultura. Segundo, las violaciones correctivas son la muestra más explícita de que la violación sexual es un acto premeditado que tiene por objetivo controlar el cuerpo y la vida de las mujeres. No se trata de un desborde incontrolable de deseo sexual que domina a un sujeto, se trata de un sujeto actuando como agente del orden heterosexual y machista”.

Frente a esta situación es urgente implementar políticas públicas que diagnostiquen y especifiquen este tipo de violencia invisibilizada hacia las mujeres lesbianas y que diseñen estrategias y las implementen para detenerla. Asimismo, es completamente necesario una reeducación sobre la masculinidad y feminidad para que no siga destruyendo vidas, sobre todo la vida de las mujeres.



[1] El documento fue presentado el  sábado, 19 de abril de 2014 en marco  del curso virtual para periodistas realizado en Perú y facilitado por Javier Casas Chardon.

[2] Feminista, activista LGTBI y columnista en Diario 16.

 
 
 
 

«Este documento se ha realizado con la ayuda financiera de la Unión Europea. El contenido de este documento es responsabilidad exclusiva de las organizaciones socias del Proyecto (Comisión Andina de Juristas, Fundación CONSTRUIR, Centro sobre Derecho y Sociedad – CIDES, Instituto Latinoamericano para una Sociedad y un Derecho Alternativos – ILSA y la Facultad de Derecho – Universidad de Chile), y en modo alguno debe considerarse que refleja la posición de la Unión Europea.»